Piero Incisa della Rocchetta arribó a la Patagonia no hace tanto, en 2004, y compró unos viñedos que estaban abandonados desde el año 1932. No se trató de una casualidad ni de una mera especulación inmobiliaria: della Rocchetta y su familia están relacionados con la industria del vino desde casi siempre y de hecho su familia, en la Toscana, es la hacedora de un vino tan extraordinario como Sassicaia.
Como no podía ser de otra manera, Piero quedó definitivamente cautivado por los vinos patagónicos desde que su amigo, el winemaker danés Hans Vinding Diers (entones consultor de la Bodega Canale), tiempo atrás, le hiciera probar una copa de Pinot Noir. No quedaban dudas: la pequeña Bodega Chacra se dedicaría, artesanalmente y utilizando métodos biodinámicos, a cultivar una única uva: la finísima, aristocrática y difícil Pinot Noir. La filosofía y las maneras de Bodega Chacra, además, están casi éticamente vinculadas a la única uva que produce, ya que el concepto supone elaborar vinos respetuosos del entorno natural en los que la intervención humana se reduzca lo mínimo indispensable como para que el terroir se exprese por sí solo, como un extraordinario poeta.
Chacra se ubica en el Alto Valle del Río Negro, una de las regiones neurálgicas de la Patagonia, lugar en el que se asientan, también, los más antiguos productores de vino de la región. La zona es una especie de infinito desierto árido templado y modificado constantemente por los ríos Limay y Neuquén, que viajan separados desde los Andes con destino al Atlántico para unirse luego y formar el mítico Río Negro, protagonista de tantas historias y de tantos relatos. La bodega y los viñedos están, puntualmente, en Mainque, entre las ciudades de General Roca y Villa Regina, sobre la Ruta 22. El sitio, que goza de una envidiable amplitud térmica (lo que permite una extraordinaria maduración de las uvas), se ubica a 230 metros sobre el nivel del mar y recibe lluvias anuales que no superan los 250 milímetros, con porcentajes de humedad cuya media no excede el 30 por ciento. No obstante el detalle cualitativo, la bodega bien puede considerarse pequeña, aunque su tamaño físico es inversamente proporcional a su prestigio ya que los vinos de Bodega Chacra se exportan a casi 20 países en todo el mundo.
Las denominaciones de los dos Pinot Noir (Chacra 55 y Chacra 32) hacen referencia a la edad de los viñedos, particularmente: ambos gozan de un intenso color, personalidad, potencia y sensualidad, entre otras características. Los productos de Bodega Chacra se han transformado en un inevitable punto de referencia para todos los Pinot Noir en América del Sur. Mucho más que eso: son un verdadero parámetro de óptima calidad. Más allá de la circunstancia, della Rocchetta ha comenzado a embotellar Merlot.