El proyecto Bodega Noemia de Patagonia nace con el descubrimiento de un antiguo viñedo, plantado con uvas Malbec en los años 1930 en un remoto rincón del valle del Río Negro. Toda una empresa llegar a lugar tan recóndito; son 998 kms que recorrer en dirección sur desde Buenos Aires, 450 kms lo separan al este de los Andes y 499 kms al oeste de la costa atlántica.
Socios en este proyecto vitivinicolo son la Condesa Noemi Marone Cinzano, famosa productora de vinos italianos, y el winemaker danés Hans Vinding-Diers, que percibieron la idoneidad del lugar y el perfecto microclima del valle para la producción de vinos de alta calidad.
Dos ríos provenientes de los Andes, Neuquén y Limay, determinan el Valle del Río Negro. Su belleza e importancia para la agricultura fueron ya descubiertos en 1828 por los colonos británicos, que canalizaron la zona para irrigar el valle y crear de este modo un oasis en medio del desierto.
La región adquirió fama, que mantiene hasta estos días, por su excelente producción de peras y manzanas. A principios del siglo veinte, fueron introducidas las primeras vides, generalmente variedades francesas.